
Estuve caminando en medio de la calle de ningún lugar, había un eco diciendo que extrañaba a alguien. Esa persona debió ser afortunada, un individuo se preocupaba sin siquiera saber lo que hacía.
El único rincón donde no pudiera oír el mismo nombre que ni siquiera se puede pronuncia bien. Hasta que alguien me recogiera de esta estrecha carretera.
Hay opciones para existir. Una de ellas es vivir estando consciente.
Te extrañé por semanas, aunque no te dejaba de ver. Cómo lo podría olvidar, un pretexto para aguantar.
Pasaban las cosas y no ponía atención. Y me vale que a nadie le importe. Estuve contigo sin que me miraras… Cómo pude olvidarlo.
Alucino con que por fin te olvidé. Créeme que yo podría estar mucho mejor.
Me tumbo en medio de estas cuatro paredes, el blanco y negro del arcoiris no me opacará. Una simple excusa.
Gracias por no cortarme las muñecas sin que lo reconocieras. No llegó a mayores. Yo te podré olvidar. He vivido cosas peores y sigo aguantando pacificamente, lo lamento por tí.
Esperando a que la gente espere lo mismo, es lo que haces tú.
Las malditas personas no dejan de hacer ese eco, imaginando cosas para sobrevivir, no debo explicar lo que viví de nuevo.
“Yo te extraño” “Estoy segura de que serás el único” “Contigo ya no estaré sola” “Tú eres lo que pienso todo el día” “No te puedo evitar” “Quiero estar donde tú estás” “… y prometo que no pensaré en otra cosa” “Hago un pacto donde sueño contigo hoy” “Eres una razón para no faltar a las estúpidas clases de lunes a viernes” “Qué suerte que terminando este año, estaremos en el mismo lugar”
“Te encuentro la mirada, a través de esta triste ventana que es el único testigo de mi sentimiento. Desearía decirte lo que siento por tí, pero te confieso que no tengo el suficiente valor para decirtelo frente a frente. Me duele admitir que cuando estoy cerca de ti me siento una tonta que jamás obtendrá lo que quiere que sea suyo…” fue lo que pensé. Y tantos juramentos por cambiar.
Ahora empiezo a olvidar, ya no miró a través de la ventana que en verdad nunca será mía. Cinco días a la semana, y un día más con suerte, yo te sufrí. Ni una frase salida de mí. Los escalofríos se apoderaban de mí. Sentía las condenadas mariposas por dentro. Cuentos de hadas sombrías y duendes oscuros que nos querían separar. En el rincón que jamás pudo vivir.
La luna me mentía, tuvo la oportunidad de protegerme, a pesar de que no lo hizo.
Atada en el reflejo del agua, pálida como una sobreviviente y unos ojos que miran sólo lo que quieren mirar.
Una altura para que tenga miedo al estar contra el suelo, y luego seguir con lo demás.
Cuando empiece a pensar en ti, será en el mundo donde yo pueda estar. Que es éste.
Escrito por Elizabeth…
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.
Comentarios recientes