Dame una petición. Yo evadí darte una tarjeta en forma del órgano que siento que debe ser reemplazado debido a su rotura, de color luminoso y tener un te amo escrito en otro idioma. Ni fotografías de nosotros juntos en un lago que pareciera el paraíso o boletos para volar hasta cansarnos, pero no sin un avión. Ni grabaciones de llamadas que creí mi profundad. Menos la necesidad de explicarte lo que me pasaría si despertara.
Tampoco una dedicatoria dándote las gracias…
Porque sabías que no hacía falta demostrarte lo vital que eras en cuanto amaneciera, pensaría en el día anterior y la aventura de verte de nuevo en cada mañana. Es por eso que una partida me sacaría del pasatiempo que me dejó con las cosas que debí demostrarte aunque me pidieras que no. Mi pesadumbre me está alejando lentamente, que me congela mis entrañas y mi necesidad.
Ahora puedo recordarte que mí verás a la que tenía miedo de que no la abrazaras. Esa niña ingenua ansiaba para que supieras todo lo que provocabas en sus sentimientos, con muestras de cariño esperando a que las aceptaras.
En un pequeño sitio en medio de la fama y el desconocimiento, valía lo más que fuera que la siguieras si estabas dispuesto.
Convencerte fue lo que mataba a los días al no llegar a nada. La puerta abierta estaba a tu apetecimiento. Tus regalos en la arrugada envoltura y prosas que reconocerte. Mi repetitivo se volvía más de lo mismo.
Solamente para que te dieras cuenta que no quise cambiarte por regalos que te distanciaran por un momento. Ningún objeto se compara, pero lloraba porque no sabías las extramidades que estaba dispuesta a hacer para que esto se volviera más apreciado ante la mirada de tu vida.
Escrito por Karelle.






















Comentarios recientes