
Justo cuando la vida me diga que aquí no termina, me dijo que seguía por lo que tiene más valor en lo que he vivído. Primero la familia que no te puede escuchar, encerrada en los secretos que no a veces decides no contar. Ellos llorarían pero no les importaría tanto.
Justamente, exactamente, perfectamente… cuando pensé que estaba a punto de partir. Recorrer como si no lo volviera a hacer… Veamos con lo que nunca quise tropezar.
Y el fondo que no se acerca ni un metro más.
En el lago azul que pertenecía a los demás, ni un sólo lugar de sobra. Las miradas y las ignorancias no debieron ser bienvenidas por aquí.
El aire frío que corría por el bosque encantado, que sería víctima por una maldición, yo misma lo pude hacer.
Hubiera sido capaz. Desvanecer las sonrisas que no hablan por sí solas. Siento que aún estoy allí.
Los rostros borrados pero que están todavía presentes, los puedo ver en este momento.
El rechazo fue como un torbellino, lleno de la exclavitud dentro de un cuarto de mármol. Qué suerte que sólo soy una mortal, no me imagino lo peor que hubiera sido.
Donde pude captar los momentos que no decidí, con ocasos como muchos que creí que siempre debí realizar.
Además de que la manzana en el árbol aún sigue intacta.
Dibujé sin cesar por días, simulando en un papel a la paz que estuvo ausente.
Flores púrpuras que florecían y ninguna astilla destruyéndola, pintadas con el pincel de la niñez.
No dejé de estar en lo que no pensé pisar. Lo que no presencié cuando tuve la oportunidad, esta vez fue dada por mí.
Escrito por Bryanna.
























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