
Algún día una persona me dijo, una razón por la que despierto, cada día ignorándo el reflejo de tu sombra.
No desperdicies tus lágrimas de tristeza por hoy… Mañana llorarás por otra causa.
A mí no me mires cuando llores, no soy el consuelo.
Y cuando ya sea tarde y no puedas levantarte, pregúntale al destino, que lo que hizo es acercar que esto no estuviera a años luz de aquí.
Todos se van y no hay nadie que te abrace, aunque fue lo último que quisiste.
Ya será tarde, pero no para vivir el último segundo que nos queda.
El cielo se cae y nadie ve las razones, no llores por hoy. Y será imposible estar solo, no hay ni una esperanza por pensar tranquilamente de que todo está peor.
El tesoro descubierto, será otra vez enterrado. Llorarás hasta hundiste, por cada cantidad más pequeña que el segundo.
Culpa a la persona que te conoce mejor que nadie. Tú. Preguntáte cuál fue el pequeño problema que quiere acabar con los pocos segundos del mundo.
Cuando la imaginación sea la realidad, podrá ser el momento, el cielo se caerá junto a ti.
Pero por ahora ya empieza a quemar el día, cuando haya una esperanza, vive por cada vida que tengas que no sabes cuando querrás dar la vida por alguien más.
En el pozo donde caíste por cada vida que tiraste, será el perdón que darás y luego un no volveré a hacerlo, tú lo prometes.
Fue un misterio quemar las cartas que nunca pude dar ni en los sueños ocasionados. Este día no llores de tristeza, mañana podrás llorar de risa por la estupidez que una vez hubo en lo que sentiste, esa vida que diste. Mañana podrá ser mucho peor que ahora, sólo si te lo propones.
Quisiste decir que estabas en lo cierto, alguien te sacó del juego y te sentaste de la banca. No sin antes jurar que ya habías vuelto a jugar, y que lo más importante para ti en este mismo momento era tu Dulce vida.
Luego escucharás lo que no tiene importancia y quiere que pienses en mí.
Cúlpame cuando escuches el leve silencio y después te diga que me perdones, pero no lo haré. Porque desde hoy dejo de pensar en lo que me hizo sentir como si no valiera nada, recordando tu maldita música como si yo no fuera lo suficientemente buena para alguien que nunca se atrevió a hablarme.
Escrito por Elizabeth.
























Comentarios recientes