
Pienso en él cuando siento que todo está perdido. Pienso en él cuando creo que él cambiará las cosas, haciéndolas más diferentes y que nada dolerá. Pero la duda no tarda en aparecer. ¿Hay más cosas que puedo vivir? Tantas cosas que puedo hacer sin llorar.
Sí, es mucho mejor pensar en el momento en que pasará, pero no siempre tiene que ser así. Las cosas cambiarán aunque no haga nada. Aunque él nunca me pueda hablar, pero ahora pienso que no me rendiré hasta llegar a la cima de todo esto.
El sueño que no me deja dormir se acera y se acerca más. Lejos de todo está, hay más cosas por vivir. Es todo para mí pero él no cambiará mi vida hasta no ser la misma.
En ocasiones podré sentir que me muero cuando sé lo de él, y sigo viva. Nadie va a escuchar que lloro, ni siquiera él.
No hace falta hacerlo hasta que sea realmente necesario. Va a suceder eso algún día pero no será como si fuera el amor de mi vida porque eso sería casi imposible de saber. No quiero decir que no sea posible, pero no puedo saberlo. Tantos momentos que vivir, no todos con él.
El mundo no se termina nunca ni aunque me ignore sin querer. Y el día se acerca, estar preparada no significa que todo marchará a la perfección. Lejos de lo imposible, un dilema qué discutir.
Eliza.


















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