
Una vida apenas florecida
fue cortada,
y no sé la razón.
Pero siempre le faltó crecer aún más,
aunque no sé cuál fue su lamentación.
Siempre supe que le faltaba algo más,
pero no averigüé con exactitud.
Pudo haber tenido tan solo un don,
la hubiera hecho diferente a las demás,
aunque hubiera sido su peor virtud.
Tuvo que ser cortada desde su raíz,
tenía que asegurarme de que no volviera a crecer.
Sólo quedó una pequeña pero dolorosa cicatríz.
El tiempo dirá si volverá a crecer,
no lo creo de esa manera.
Siempre supe que estaba tan vacía,
como un profundo hueco que espera ser llenado.
La vida no valoró el tiempo que le obsequió el destino,
el único culpable de haber sido cortada.
Y no sé la razón por la que fue cortada,
yo sólo busqué su raíz.
Vi que lo único que vivió fue una infelicidad,
lo entendí en ese instante.
Estaba perdida en la sombría oscuridad.
Era tan triste todo lo que pude ver,
y aún empezaba a florecer.
Tal vez yo no pude valorar las horas,
el destino me las obsequió y yo lo sabía.
Tengo que tratar de no enloquecer.
La triste vida era una pequeña semilla,
y el tiempo la convirtió en un ocaso.
Una decadencia que empezaba a crecer,
destruirla sería tan difícil
y se volvería una pesadilla.
Aquélla vida deseaba crecer,
pero no podía ver lo que estaba a su alrededor.
Quizá la diminuta semilla logrará ser feliz,
la iluminará un pequeño resplandor,
y volverá a empezar con otra historia.
Estaba tan herida por las eternas espinas,
que no tendrían piedad.
Tal vez esa fue la verdadera razón,
las filosas astillas no la dejaban seguir.
Aunque fuera doloroso, tanía que empezar por última vez.
Escrito por Constance…

















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